Celina Kaingu

«Mi nombre es Celina y tengo 31 años. Llevo cinco años trabajando en Afrikable. Antes de venir aquí trabajaba en una peluquería. Estaba muy mal pagado. Aquí el sueldo es mucho más alto y he aprendido muchas cosas, empecé haciendo sandalias y ahora también sé usar la máquina de coser. Ahora no volvería a la peluquería. Me hice peluquera cuando dejé de estudiar a los quince años. Tuve que dejar los estudios porque falleció mi madre. Mi padre se volvió casar pero si hubiera ido a vivir con esa familia hubiera trabajado de ama de casa, así que mi hermana me acogió en su casa. Ella no podía pagarme el instituto así que me llevó a una escuela de peluquería.

Me hubiera gustado ir a la universidad para ser profesora o enfermera. Mi madre siempre me decía que tenía que trabajar duro para ganar mi propia independencia. Quizás porque ella le hubiera gustado tener la suya. Sin tu propio dinero no puedes tener control sobre tu propia vida. Por eso soy muy trabajadora y le digo lo mismo a mi hija. Mi hijo es solo un bebé pero cuando crezca lo educaré exactamente igual. Si uno tiene que limpiar el otro también. Si educas a los niños y las niñas igual, cuando crezcan entenderán que son iguales. Para mí la igualdad es muy importante.

Tener este trabajo me permite tener control sobre mi propia vida y tomar mis propias decisiones. Consulto con mi marido antes de darle dinero a mi familia, pero puedo hacerlo porque es mi propio dinero, si no tuviera este trabajo no tendría esta libertad. Ahora estoy preocupada porque en el último año no hemos tenido mucho trabajo pero sabemos que va a ir a mejor porque rezamos cada día porque entren más pedidos.”