«Todavía recuerdo ese momento en el aeropuerto despidiéndome de mi padre, con más miedo en el cuerpo de lo que podría sostener. Mi primera experiencia sola, valiente y fuerte sabiendo que ese viaje me cambiaría la vida, y siendo consciente que cuando volviera yo no sería la misma.

Habrá gente que cuando vuelva diga que ha ido a ayudar, pero eso es que no han entendido nada. No ha podido ser más desigual mi relación con todas las personas a las que he conocido: yo he intentado darles un poco de mí, pero todas ellas no tienen ni idea de todo lo que me han dado, de todo lo que me han ayudado y de lo mucho que les estoy agradecida. No puedo sentirme más afortunada de haber podido ocupar un pequeñísimo espacio en su mundo, de que me lo hayan enseñado y de haber aprendido tantísimo de ellasViaje lleno de experiencias. Otra cultura, otra forma de ser, de hacer y de creer. Esa forma tan peculiar y única que te hace reflexionar y ver la vida con otras gafas. Wow! …. ¡realmente me encantan mis gafas nuevas! No sé si a la gente le gustará mi nuevo «look», pero ésta soy yo Aquí y Ahora.

He conocido a personas absolutamente maravillosas. Personas más fuertes que la propia naturaleza y más valientes de lo que se pueda imaginar. Personas a las que le pesa más la sonrisa que el miedo. Personas que se visten con sonrisas. No necesitan nada más.

He sentido el significado puro de un beso, de un abrazo, del cariño limpio y del amor incondicional.

Gracias por esos abrazos tan de verdad.

Gracias por ayudar a reconstruirme.

Gracias por darme mucho más de lo que yo os he podido dar.

Hoy me voy mirando hacia adelante con mi mochila cargada de toda vuestra energía. No es un adiós, porque volveré. Es un «hasta pronto y para siempre».