«Mi estancia en Afrikable ha sido maravillosa. Me he sentido muy querida, muy feliz… sobre todo feliz. Pensé que me sentiría sola y echaría de menos a los míos más de lo que lo hice, pero poco a poco vas sintiendo tu espacio en Afrikable y te hacen sentir parte de esta gran familia.

Las mujeres son excepcionales, unas luchadoras natas, unas heroínas siempre vestidas de colores y con una gran sonrisa puesta cuando entran a Afrikable, dispuestas a acogerte, a comunicarse, a enseñarte.

¡Hay tantas cosas que deberíamos de aprender de ellas…! El no tirar nunca la toalla, el querer mejorar, el avanzar poco a poco en sus vidas. Porque esto es una carrera de fondo, pero ahí están pasito a pasito, trabajando por su vida y su dignidad.

Para mí ha supuesto uno de los mejores regalos de mi vida. Todavía tengo muchas cosas en las que pensar, y repasar, pero sin duda he sido muy feliz. Solo puedo dar las gracias.”