«A mis 62 años de edad ha sido una experiencia maravillosa, algo que tenía que haber hecho mucho antes. Fue un mes sin ninguna preocupación, de una tranquilidad y felicidad absoluta. El trabajo fue muy gratificante y el trato con las mujeres y los niños increíbles. En un mes he aprendido y entendido muchas cosas.

Nunca había tenido unas vacaciones tan intensas y tan bien aprovechadas. Es más, nunca había dormido mejor. Dormías bien, te levantabas, desayunabas y acudías a la xamba. Allí todo eran sonrisas y nadie se quejaba de nada. No mirabas el reloj y sin darte cuenta ya era la hora de comer. Por la tarde regresabas y aún te quedaba un paseo muy agradable por el pueblo, el seafront etc, Hapa Hapa, el floting. Y a dormir a pierna suelta hasta el día siguiente. Todo ello sin olvidar las playas, los paseos en barca etc.

Muchas gracias a Afrikable. Fue una pena que haya terminado ya.»