«No se me da bien escribir pero intentaré trasmitir todo lo que estas vacaciones han supuesto para mi. Empezaré diciendo que realmente han superado mis expectativas. Cuando salí de España ya sabía en qué consistía el proyecto pero después de estar allí he podido entender cuáles son las necesidades reales de aquellas mujeres y de sus familias y ahora creo absolutamente en el proyecto y puedo decir que tenéis desde ya todo mi apoyo.

La relación con las mujeres y especialmente en mi caso, con sus hijos ha sido increíble. No podré olvidar las sonrisas de los niños y sus abrazos por mucho tiempo que pase. Aquella tarde en el poblado, donde las mujeres nos abrieron las puertas de sus casas, donde compartimos bailes, risas, té y pastas,… nos sentimos tan acogidos por ellos, que no pudimos reprimir las lágrimas, difícil explicar lo que sentimos en aquel momento… fue quizá uno de los más intensos de los vividos allí, maravilloso e inolvidable.

A todo ello se suma el hecho de haber coincidido con unas personas maravillosas en el grupo. Los vacacioneros en sí y las dos coordinadoras Marta y Lidia, que desde el principio fueron uno más en el grupo sin olvidar en ningún momento el desempeño de sus funciones y sin las cuales nada habría sido lo mismo. Mi pequeña familia en Lamu. Porque como bien decís no podemos olvidar que vamos «de vacaciones», y en ese sentido puedo decir que estas vacaciones han sido las mejores de mi vida. Aún no se me ha borrado la sonrisa de la boca, por algo será.»