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Domingo, 03 Septiembre 2017
Publicado en PROYECTOS

En esta investigación he tenido la posibilidad de conocer historias de mujeres valientes que han decidido romper con las reglas machistas y avanzar. Aceptar un trabajo, disponer de su dinero, divorciarse de sus maridos o negarse a que sus hijas sean casadas de forma forzada. Pero también he conocido su contexto y no todo es positivo.

Lamu es una ciudad de reglas culturales muy tradicionales, machistas y con una pobreza económica enorme, al igual que el resto del país, al igual que muchos otros países de África y del resto del mundo. Esto hace que las salidas de las violencias machistas sean muy complejas. En la comisaría de policía llegan alrededor de 4 ó 5 denuncias a la semana sobre este tema, pero casi el 100% se termina en dicho lugar, ya que es la propia policía la que te recomienda hablar con tu marido, o con la autoridad del pueblo, para tratar de solucionarlo y llegar a un acuerdo para “perdonar el primer error”, porque “no vas a meter a tu marido en la cárcel”.

Comisaria policía

Luego, si has roto con tus propios miedos y has conseguido interponer la denuncia y no dejarte convencer por tus padres, amigos o familiares, debes ir al Hospital y pagar unos 10€ para conseguir un certificado médico que valore tus lesiones. Esto puede no impresionar, pero si aquí el salario medio es de 30€, y teniendo en cuenta que la gran mayoría de las mujeres no tienen acceso al mercado laboral, es una cantidad inalcanzable para muchas de ellas.

Pero no todo es negativo, también actualmente Lamu cuenta con una mujer jueza comprometida con los derechos de la mujer, que colabora con asociaciones de mujeres abogadas para facilitar que las mujeres defiendan sus derechos en los juzgados con los mínimos costes posibles. Muchas personas me comentaron antes de hablar con ella lo bien que lo estaba haciendo porque estaba comenzando a condenar con penas graves las violaciones.

Lamu violencias machistas

Y dándole una vuelta a qué es lo más positivo de esta investigación, me quedo con la capacidad de lucha de las mujeres. Cuando dedicas el tiempo a sentarte a su lado y escucharlas, no encuentras a mujeres agotadas de la vida por trabajar todo el día, dentro y fuera de casa, sufriendo todo tipo de violencias y discriminaciones, encuentras a mujeres alegres, risueñas, con muchas ganas de hacerte una broma, de preguntarte cosas de tu ciudad, de aprender y de soñar. Puedes encontrarte a una mujer que, mientras amamanta a su hijo y limpia el suelo, te cuenta que en dos años quiere montar su propio salón de belleza. A otra mujer que, mientras lleva a su hijo al hospital te va contando por el camino que quiere ir ascendiendo para conseguir dinero y hacer una segunda planta en la que ya es su casa, solo su casa y la de sus hijos. Por ello, no son mujeres que se hayan rendido, son mujeres en continua lucha para mejorar sus vidas y la de sus familias.

Para terminar, solo me queda dar las gracias a todas las personas que han hecho posible este proyecto, especialmente a Lola y a Merche por hacerlo realidad, al equipo de coordinadoras y ex coordinadoras que me ha acompañado en este camino y especialmente a las mujeres que han formado parte de este trabajo, por cada mirada, por cada apretón de manos, por cada beso y por compartir de una forma tan pura y tan real su visión de la vida. Ha sido un gran reto realizar una investigación aquí y de este tema, pero siempre habrá sido la mejor decisión de mi vida.

Asante Sana.

Badaee.

 

Autora: Ana Fernández

Domingo, 03 Septiembre 2017
Publicado en PROYECTOS

A pesar de que éste sea el objetivo de mi investigación, es un tema muy difícil de abordar. Para mí, es debido al respeto que me transmiten, me aterra que me vean como una profesora que viene a dar lecciones de moral. Sin embargo, creo que es un tema del que hay que hablar y que hay que abordar sin miedo.

El punto de partida para hablar de las violencias es que no separen la esfera pública de la esfera privada, esto quiere decir que no se traten los casos de violencia como casos “domésticos” que le ocurre a algunas personas en su casa y de lo que no hay que hablar, sino como una consecuencia de que los hombres quieran mantener su posición de poder y que sufrimos socialmente todas las mujeres del mundo.

Por ello, comenzamos hablando de quién tiene el poder. Todas tenemos clara la respuesta, los hombres. Pero, a raíz de que una de las mujeres me contestó en la entrevista que tenían más poder “porque son los que traen la comida”, me pareció necesario hablar de que antiguamente la superioridad de los hombres se adquiría porque luchaban las guerras, cazaban, trabajaban, etc. Pero que actualmente ese poder es debido a la tradición, no a la situación real de muchas de ellas. Ya que son las que trabajan, las que llevan la casa, son las protagonistas de esta nueva realidad, en las que hombres y mujeres trabajan, pero que los hombres siguen teniendo más poder.

Y, una vez que conseguimos un acuerdo sobre ello, me atrevo a empezar a hablar de violencias. Pero para hablar de violencia primero tenemos que hablar de que entendemos por violencia. Las mujeres comienzan a hablar de distintos tipos de violencia: es violencia quitarte todo el dinero y no dejarte ni para medicinas, es violencia pegarte, es violencia obligarte a hacer todas las cosas de la casa y amenazarte con pegarte si no lo haces, etc.

Violencias machistas 01

Y a partir de ahí, comenzamos a ver uno a uno los tipos de violencia. Comenzamos por la violencia física, qué es y quién la sufre. Cuando pregunto si todos los hombres usan la violencia, algunas contestan que todos y otras que la mayoría. Uno de los momentos más duros fue cuando decidimos preguntar al contrario ¿Quién ha sufrido violencia física? y comienzan todas a levantar la mano hasta que una de ellas aclara, todas hemos sufrido violencia física.

Es muy alentador ver cómo algunas mujeres reclamaban a otras de la misma tribu que hablaran, que no se quedaran calladas, que luego iba a ser demasiado tarde. Aproveché para contar que en España ocurría lo mismo, que se decía que estas cosas debían solucionarse en casa, con esas frase de “los trapos sucios se lavan en casa”, y que es, desde hace muy pocos años, cuando se está empezando a conseguir que la gente no lo acepte como algo cotidiano, sino que se comience a criticar y a tomar medidas, al menos contra la violencia física.

El problema es que, cuando hablamos de España, se imaginan un lugar con muchos recursos, con muchas posibilidades, y es cierto que, comparado con su situación, puede que lo sea. Sin embargo, ellas ven como algo muy difícil salir de la situación de violencia en la que tienen que romper las reglas religiosas, culturales, morales y económicas para decidir denunciar y empezar una nueva vida.

Un tema muy complejo fue abordar la violencia sexual y decirles que es violencia el tener que practicar sexo, incluso con sus maridos, si no es su voluntad. Es muy difícil abordar este tema, en España se comienza a hablar desde hace muy poco con las campañas de NO es No, pero creo que el hecho de que lo escuchen al menos pone una de las primeras piedras en los cimientos del cambio. Cuando hablamos de sexualidad muchas se ríen y otras comienzan a hacer bromas sobre cómo pueden evitar tener sexo con sus maridos cuando no quieran. Al final, acaban diciendo que lo que tienen que hacer es defenderse y cuando les comento que nosotras en la Universidad estamos empezando a hacer clases de defensa personal, me piden aprender a defenderse. Todo es entre bromas y miradas cómplices, pero el paso está dado, saben que está mal, saben que su falta de poder no les permite ahora mismo librar esa batalla, pero quieren defenderse en un futuro.

Otro de los temas complejos fue la violencia económica. Como he dicho al principio, algunas diagnosticaron como una forma de violencia el negar el derecho a disponer de su propio sueldo. Pero luego, cuando hablamos del salario, muchas reconocieron que sus maridos tienen sus números de cuenta y que consiguen ocultarle algunas partes del dinero, pero no en su mayoría. A partir de ese momento, comienza un debate entre ellas muy interesante sobre que deberían hacer, si está bien o mal que ellos lo sepan, y cómo consiguen algunas poder disponer de su propio sueldo. La imagen de esos minutos no podría describir mejor lo que es creación de redes de apoyo mujeres.

Violencias machistas 02

Podría contar palabra a palabra de cómo se fue desarrollando todo y no podría transmitir la fuerza que sentí en esa sala. Las mujeres nos escucharon, entendieron el mensaje y estaban dispuestas a hablar, eso fue un regalo que me acompañará toda la vida.

El cambio no será de hoy para mañana, el cambio será pole pole, piedra a piedra. No tengo ninguna duda de que estas mujeres valientes que han sufrido todo tipo de violencias a lo largo de su vida son unas resilientes, saben lo que han pasado y no lo quieren para sus hijas. Esto hará que vayan transmitiendo otro tipo de valores que irán produciendo el cambio hacia una sociedad más igualitaria.

 

Autora: Ana Fernández

Domingo, 03 Septiembre 2017
Publicado en PROYECTOS

¿Qué es trabajo? Desde la Revolución Industrial en Europa entendemos el trabajo como aquel que se realiza fuera de casa y por el que consigues un sueldo. Sin embargo, esto deja fuera de considerar trabajo el cuidado de los niños, de la casa, del ganado, del huerto y todos aquellos trabajos por los que no se consigue dinero.

Esta diferencia puede tener sentido en España, donde ya hay una diferencia entre la oficina y la casa. Sin embargo, esta diferencia en las mujeres de Kenia no tiene ningún sentido. Aquí todo es trabajo. Las mujeres del proyecto se levantan entre las 5 y las 6 de la mañana, comienzan a limpiar la casa, a cocinar el desayuno y la comida, preparan a sus hijos e hijas para el cole y salen hacia el proyecto. Aquí, comienzan a trabajar desde las 8 de la mañana y hasta las 5 de la tarde y durante todo ese tiempo también alimentan a sus bebes, comen con sus amigas… todo forma parte de una rutina, que puede parecer caótica en un primer vistazo, pero que se convierte en una forma de conciliación muy coherente que hemos perdido hace mucho tiempo en el mundo occidental.

Sin embargo, el horario de estas mujeres no acaba a las 5 de la tarde, cuando vuelven a casa se le siguen acumulando las tareas, como ir a por el agua, preparar la cena o alimentar a los animales. Lo mismo ocurre cuando le preguntas por el fin de semana y te dicen con una sonrisa que muy bien y lo siguiente que hacen es hacerte el gesto de lavar la ropa, ya que esa tarea les ha ocupado la mayor parte del fin de semana.

Por tanto, reflexionando sobre ello, no es el tener un trabajo lo que marca la diferencia en Afrikable, porque trabajan siempre, es el derecho a tener un salario todos los meses lo que les ha cambiado la vida. En las entrevistas, cuando se les preguntó en qué te ha cambiado la vida este proyecto, no lo dudaron ni un momento: “Ahora soy más libre por mi independencia económica. Puedo pagarle la educación a mis hijos y a mis hijas, puedo comprar comida y medicinas y, sobre todo, puedo elegir como gastar el dinero sin depender de mi marido”.

Dignificar el trabajo 01

Esta independencia, sin embargo, es relativa. A pesar de recibir el salario, muchas mujeres necesitan usar todas las estrategias posibles para disponer libremente de su dinero. He vivido como una conquista que reconozcan su derecho a disponer de ese dinero, que es violencia machista el que sus maridos no les permitan comprar cosas necesarias. Uno de mis momentos preferidos de las entrevistas fue cuando las mujeres me comentaron como se apoyan entre ellas para conseguir disponer de su dinero, como una verdadera guerra de guerrillas hacia el empoderamiento económico.

Lo que es completamente cierto es que tener un salario a final de mes les otorga un respeto frente a sus maridos que no tenían antes, ellos tienen que respetar sus horarios de trabajo, las reglas de la ONGD y muchos dependen económicamente de ellas, las convierte en el motor económico de la familia. Esto les ayuda a sentirse más realizadas, a que se le reconozca su trabajo, en el que caso de que ello no ocurra, puedan soñar con otra vida, si es necesario.

 

Autora: Ana Fernández

Domingo, 03 Septiembre 2017
Publicado en PROYECTOS

Cuando hablo de educación siento un especial respeto ya que mis padres son ambos de este sector y por tanto es la profesión que más he vivido. Pero antes de empezar, me gustaría hacer una reflexión sobre qué es educación. Se puede entender como haber terminado unos estudios básicos o unos estudios universitarios, pero según como yo lo entiendo es tener unos valores y una integridad que te permitan respetar a las personas y hacerles la vida más fácil.

Son 6 las mujeres del proyecto que han finalizado los estudios de secundaria, ninguna de ella tiene estudios universitarios, y una amplia mayoría no aprendieron ni a leer ni a escribir durante el tiempo que fueron a Primaria. Los motivos de este abandono escolar han sido la falta de capacidad económica, unida a una cultura machista que orienta a las mujeres a casarse jóvenes y dedicarse al hogar. No ha pasado tanto tiempo como para olvidar que en España hace unos años, si había que elegir quién podía estudiar en la familia, las niñas ya podían empezar a ponerse el delantal, porque no iban a ser ellas.

En Kenia la educación es cara, la primaria comienza a ser accesible, pero la secundaria es un privilegio que muchas familias no pueden mantener. Por tanto, aquí la educación marca en gran medida las diferencias de clase social.

Pero, ¿el no haber estudiado las convierte en personas sin educación? No. Aquí encuentras a las mujeres con más integridad que nunca he conocido. Trabajan todas juntas codo con codo, con sus diferencias étnicas, religiosas, familiares, y lo hacen de la forma más respetuosas que he visto. Se conocen, se escuchan y se cuidan las unas a las otras como una gran familia. Así como también muestran respeto y educación con las personas voluntarias que vienen cada mes de un contexto muy diferente, dedicando el tiempo a conocerlas, a dedicarles sus sonrisas, escuchar sus historias, aceptan sus formas de hacer las cosas y las cuidan también.

Y sobre su visión de la educación, todas conocen la importancia que tiene estudiar y esperan que sus menores no tengan que abandonar los estudios como ellas. Cuando les preguntas qué quieren en un futuro, una amplia mayoría contesta que educación para sus hijos e hijas. Eso es una gran victoria, ellas no han podido, pero eso no les ha impedido ver como sus hermanos, sus primos u otros conocidos que sí consiguieron estudiar han tenido otras oportunidades de futuro, que quieren ahora para sus hijos e hijas.

Otra pregunta de la entrevista era si consideraban que eran más inteligentes las niñas o los niños, y la mayoría considera que las niñas. Pero no porque sean más o menos listas, sino porque son conscientes de que las mujeres tienen menos oportunidades. Saben que si no son buenas en los estudios y no los terminan, tienen menos argumentos para negarse a casarse, y esto las hace ser mejores estudiantes.

Aprender en igualdad 01

En la misma línea, cuando hicimos la charla con las adolescentes, todas ellas dijeron que querían terminar sus estudios y ejercer una profesión, desde piloto a doctora, pero ejercer una profesión. Los hombres tienen más posibilidades de encontrar trabajo sin tener una formación, trabajando en el mar, en la construcción, en seguridad, etc. Sin embargo, las posibilidades de las mujeres sin estudios son muchos más reducidas.

Esta fe en la educación no quiere decir que esto esté exento de actitudes machistas. Por ejemplo, que en clase se pregunte quien es el cabeza de familia y la respuesta correcta sea el padre. O que si hay que elegir a quien pagar las clases de refuerzo en una familia, se siga eligiendo a los chicos por encima de las chicas para que ellas puedan salir antes de clase y ayudar a sus madres. Pero el cambio es pole pole, paso a paso.

Como conclusión, me quedo con las palabras de una joven en cuya entrevista dice que confía en que la educación sea la herramienta para que los jóvenes entiendan que somos iguales mujeres y hombres, que las mujeres no somos burros, y que no pueden usar la fuerza contra nosotras. En España estamos perdiendo esta confianza en la educación como instrumento de cambio y vemos como las nuevas leyes que quieren conseguir la igualdad se olvidan de reforzar la educación, por ello me ilusiona como ellas, desde una sociedad completamente diferente, sin haber tenido la oportunidad de acceder a ella, saben que tener una educación supone tener o no tener un futuro diferente.

 

Autora: Ana Fernández

Domingo, 03 Septiembre 2017
Publicado en PROYECTOS

Este año he realizado el Máster de Género e Igualdad en la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla y cuando tuve que elegir sobre que realizar el Trabajo Fin de Máster no dude en centrarme en un lugar que ya formaba parte de mi vida, Afrikable, y en las mujeres que más he admirado nunca, las mujeres de este proyecto.

Este trabajo se centra en valorar si el empoderamiento económico y la creación de redes de apoyo de mujeres es una buena salida frente a las violencias machistas. Para ello, he ido acercándome a las reformas legislativas, conociendo los recursos públicos que tienen las mujeres de esta isla, ponderando qué papel juegan las diferencias étnicas, culturales o religiosas entre las mujeres que forman parte del proyecto y escuchando cuáles son las estrategias que tienen las mujeres actualmente para resistir y salir de las situaciones de violencia.

Podría tratar de buscar la información por internet y llenar el proyecto de datos oficiales nacionales e internacionales, argumentando que Kenia esta en el puesto 135 de 159 países en el Índice de Desigualdad de Género publicado por Naciones Unidas o que según datos nacionales, más del 44% de las mujeres sufren violencia física a lo largo de su vida. Pero, según mi forma de ver la vida, ese trabajo estaría vacío de significado porque carecería de la esencia, que es escuchar a las protagonistas, a las mujeres indígenas de Lamu que sufren Violencias Machistas y que llevan resistiendo las mismas durante toda la Historia.

Por eso, en los meses de Junio y Julio he realizado una investigación gracias a la oportunidad que me ha dado Afrikable para buscar estas respuestas. En la misma, he realizado entrevistas en profundidad a las mujeres que forman parte del proyecto, entrevistas a las mujeres que lo han coordinado en los últimos años, he conocido de primera mano los recursos públicos que existen, tanto el sistema judicial, como el sistema sanitario, y también he realizado charlas sobre los Derechos de las Mujeres y sobre las Violencias Machistas a las trabajadoras de Afrikable, esta última también la realizamos con los y las adolescentes.

Sonrisas infinitas 01

A pesar del reto de cambiar de continente y completamente de contexto, ha sido muy fácil acercarme a ellas, hablar con ellas, escucharlas y aprender, sobretodo aprender. Tenía mucho miedo de parecer una colonizadora 2.0 que se atreve a venir aquí a decir que está bien y que está mal en base a mis parámetros occidentales y de acuerdo con los recursos públicos que tengo en mi país, que no son muchos, pero sí existentes. Pero mi objetivo era todo lo contrario, he acudido a Afrikable porque ya fui vacacionera en el año 2015 y tuve el placer de conocer ya a las heroínas que dan forma y sentido a este proyecto. He venido a recoger sus testimonios porque creo en el valor que pueden tener para muchas otras mujeres.

En las siguientes entradas trataré de compartir las conclusiones de esta investigación, centrándome especialmente en la Educación, en cómo el nivel educativo influye a la relación de igualdad en el matrimonio, en el Trabajo, en cómo desarrollar una profesión otorga un empoderamiento económico a las mujeres, y en las Violencias Machistas, tanto en mis conclusiones tras las entrevistas y las charlas, como un post especial sobre la Charla de Violencias Machistas.

Espero que sirva para acercarnos a la realidad de estas mujeres, protagonistas de Afrikable. Yo me llevo la experiencia de haberme acercado a otra realidad y haber compartido con estas mujeres momentos que no tienen precio, me llevo su sabiduría para resistir a las situaciones más difíciles y su espíritu luchador hacia el cambio.

 

Autora: Ana Fernández

Lunes, 31 Julio 2017
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Los derechos y deberes que tienen los trabajadores en Kenia es algo desconocido para la mayoría de la población. Los trabajos precarios, sin contrato, de jornadas interminables y que, por supuesto, no respetan los salarios mínimos, están a la orden del día en este país y Lamu no es ninguna excepción.

Por otro lado, también hay un gran desconocimiento por parte de los trabajadores sobre los deberes que un trabajo formal remunerado implica: compromiso, puntualidad, productividad, trabajo en equipo, respeto no sólo a los superiores sino también a los compañeros y subordinados, pago de impuestos, etc.

El poder crear un equipo de trabajo productivo, sin perder la esencia de familia y de organización social que somos, encontrar este punto de equilibrio, es el reto que se nos plantea día a día.

Afrikable, como organización de Comercio Justo, trabaja para mejorar la vida de las trabajadoras del proyecto, respetando sus derechos laborales, cumpliendo con los estándares de Comercio Justo, asegurándonos de que reciben un salario digno por su trabajo, que suele mejorar sustancialmente y en muchos casos duplicar, el salario mínimo marcado por las leyes de Kenia.

Derechos Laborales 01

Además de su salario digno y de más mejoras en sus condiciones laborales frente a las leyes de Kenia, a las trabajadoras de Afrikable se les ofrece otros beneficios sociales tales como clases de alfabetización, cursos de formación profesional, talleres específicos para el desarrollo de sus capacidades, microcréditos, escuela infantil gratuita y comedor infantil también gratuito para sus hijos e hijas, comedor gratuito para las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, y círculos de reflexión donde trabajamos su empoderamiento social y psicológico, trabajando su autoestima, donde les informamos de sus derechos, sobre salud, y otras cuestiones de su interés.

Durante el último círculo de reflexión del mes de Julio hemos repasado los derechos y deberes de los trabajadores según las leyes de Kenia, comparándolos con los que ofrece Afrikable en su Política de RRHH. Para este taller hemos contado con la colaboración de Tobias Korir, abogado del despacho Mwaure & Mwaure Waihiga Advocates. Ha sido una sesión muy activa donde se han resuelto muchas dudas sobre este tema. La mayor parte de las dudas ha surgido en torno al tema de la contratación, condiciones de los despidos, horas de trabajo y jubilación. En un país donde la economía sumergida sumamente precaria es lo que permite subsistir a muchas familias, el poder acceder a las leyes de la Constitución de Kenia, estudiar en profundidad el capítulo 226, Employment Act, conocer sus derechos y también sus deberes ha sido un gran paso para su empoderamiento.

Derechos Laborales 02

Afrikable no es una empresa ni lo pretendemos. Sus trabajadoras no son mujeres recién salidas de una carrera. No son mujeres con una formación profesional previa, o incluso con una experiencia profesional formal anterior. Para nosotras sería mucho más fácil contratar mujeres con este perfil, pero no fue el objetivo que nos marcamos cuando decidimos emprender este camino.

El objetivo fundamental de Afrikable es empoderar a la mujer, sobre todo a las mujeres en extrema pobreza y riesgo de exclusión social de la isla. Para ello ponemos todo nuestro esfuerzo en la educación, la formación profesional, en empoderarlas social y psicológicamente, en hacerles ver que ellas pueden y son capaces. Creemos profundamente en la promoción interna, por muy difícil que sea en este contexto, pero es fundamental para que ellas se sientan parte del proyecto, porque ellas son el proyecto, son Afrikable, y tenemos que permitir que crezcan, que desarrollen sus capacidades, con el ritmo que necesiten. Porque con esfuerzo por ambas partes, con perseverancia, con muchas dosis de paciencia y otras tantas de pole pole, ellas lo consiguen, por supuesto… porque pueden y son capaces, y nosotras lo sabemos, y luchamos para que puedan conseguirlo.

 

Autora: Lola Serra

Lunes, 17 Julio 2017
Publicado en PROYECTOS

Jorge Burón, alumno de Ciencias Políticas de la UAM, nos comparte su experiencia durante la cuarta y última charla de un ciclo sobre Derechos, Libertad y Democracia, desde el punto de vista de la política que realizará con las mujeres beneficiarias de Afrikable, como parte de sus prácticas en el área de empoderamiento de la mujer en Lamu.

"En la última charla no sé si hemos cerrado un ciclo o abierto el principio de lo que puede ser un camino precioso y duro que se debe recorrer siempre mirando al frente y superando las piedras y obstáculos que seguirán apareciendo irremediablemente.

Se hace difícil analizar cómo se ha producido esto y cómo ha evolucionado desde el primer día cuando éramos extraños y nos veíamos las caras por primera vez, hasta hoy que conozco sus vidas y ellas me saludan por mi nombre, me abrazan y me besan e incluso, cuando les digo que es mi último día y ya vuelvo a Madrid, me dicen: "Jorge hakuna Spain, Jorge hapa Lamu". Y esta vez alguna lágrima sí que ha caído.

¿Qué ha pasado aquí entre medias? ¿Qué hemos conseguido si hemos conseguido algo? ¿Servirá o caerá en el olvido? ¿Se plantearán sus vidas de otra forma, las de sus hijos? ¿Ahora sueñan con un mundo mejor o tienen pesadillas al sentir más aún el agravio comparativo? No sé las respuestas, creo que no son las preguntas correctas.

Grupos de debate 00

Nadie viene ni va a enseñar a nadie. Pero durante un mes hemos hablado y pensado sobre cómo son nuestras vidas, cómo querríamos que fueran y qué podríamos hacer al respecto, y sin lecciones de ningún tipo ni clases magistrales, creo que hemos aprendido todos en esto que siempre me ha gustado llamar charlas porque es lo que han sido. Preciosas charlas entre desconocidos que nos hemos hecho amigos y que creo que ahora miramos el mundo un poquito mejor, al menos con más ángulo, con más perspectiva. Conocemos mejor los derechos y libertades de Kenia, sí, pero también los deseos de los seres humanos, las necesidades sociales, de seguridad, de libertad. Qué significa democracia, cuáles son nuestras preocupaciones de verdad. Y que vivimos en mundos casi opuestos de los distintos que son, y que somos casi iguales de lo que nos parecemos cuando empezamos a hablar de esto. Me ha dado mucha, mucha pena terminar.

Ha sido una verdadera suerte poder participar. Asante sana! De veras. Badae! Nos vemos pronto :)"

 

Autor: Jorge Burón

Lunes, 10 Julio 2017
Publicado en PROYECTOS

Jorge Burón, alumno de Ciencias Políticas de la UAM, nos comparte su experiencia durante la tercera charla de un ciclo de cuatro sobre Derechos, Libertad y Democracia, desde el punto de vista de la política que realizará con las mujeres beneficiarias de Afrikable, como parte de sus prácticas en el área de empoderamiento de la mujer en Lamu.

"En la tercera charla hablamos de derechos. De derechos concretos. De derechos que aparecen en la propia constitución de Kenia, y desaparecen en su sociedad. Esos que deberían conocer, pero ¿para qué, si la realidad es que no se cumplen?. Esa constitución del 2010 que es uno de los textos políticos más avanzados de África subsahariana, ¿y qué más da si la realidad es que no consigue defender a sus ciudadanos por muchos derechos fundamentales que tenga redactados?.

Pero entonces, ¿qué hacíamos hablando de derechos si parece que, aunque estén escritos en un papel, no existen en sus vidas cotidianas?. Ellas lo pidieron, querían conocerlos, y yo los preparé y se los enseñé. Creo que ellas ya sabían para qué los querían, por qué querían conocerlos aunque yo todavía no entendiera por dónde íbamos a ir. Una vez más la charla la iban a hacer ellas.

Y no solo ellas, en esta tercera charla contamos con mi compañera Ana, una estudiante de Máster de Género de Sevilla que vino a hacer el trabajo de fin de máster a Afrikable con las mujeres y que ya había estado dos años antes como vacacionera. ¿Quién mejor para hablarles de sus derechos y de su situación como mujeres respecto a esos derechos que pocas veces se cumplen y si eres mujer menos aún?. Así que ya éramos dos. Y Lola, tres, recién llegada a la isla la fundadora del proyecto (Junto con Merche) fue otra ayuda fundamental con quien también tuvimos la suerte de contar para dinamizar la sesión y llevar la charla a buen puerto. Y así fue en gran parte gracias a ellas, y a Khadija como siempre.

Así que hablamos de derechos. De sus derechos, de los que tienen aunque no se cumplan, de los que presume su Constitución. De la libertad de movimiento, artículo 39.1, de que nadie te puede mandar dónde debes ir o dónde debes estar, y tampoco impedirte que tú vayas o estés donde quieras; de la igualdad entre hombre y mujer en el matrimonio, a la hora de contraerlo, durante él, y a la hora de disolverlo, artículo 45.3, que ambas partes tienen el mismo derecho y libertad para decidir sobre sus vidas y su núcleo familiar; del acceso universal al tratamiento médico de urgencia, 43.2, que si tu niño se rompe una pierna tienen que atenderlo, en el momento, sin excusas; del derecho a la vida, artículo 26.1; de la igualdad ante la ley; artículo 27.1. Y así sobre todos aquellos temas que son centrales en su vida y que iban organizando en su cabeza y atendiendo ojipláticas como nunca, que es mucho decir, captando y absorbiendo toda la información muy conscientes de su relevancia. Y en un conato de esas discusiones acaloradas pero divertidas que les gusta tener salió a la luz la verdadera cuestión, la finalidad y el sentido último de todo esto.

Constitucion Kenia 01

Cuando una de ellas dijo que si no reivindicaban estos derechos, si no luchaban por ellos, es porque sabían que no tenían ninguna posibilidad. Que a unos pocos se les hace acaso y a otros muchos ni se les escucha porque tampoco nadie les va a escuchar. Y fue entonces cuando otra dijo como si fuera una evidencia archiconocida por todos: pero vamos a ver, si estos derechos no son para nosotras, debemos conocerlos para transmitírselos a nuestros hijos y que ellos sí los puedan vivir.

Ha sido la charla más larga, emocionante, productiva y bonita hasta el momento. Cuanta más ayuda más fácil, está claro, pero además parece que sí estamos yendo a algún lugar, que empezamos a tomas una dirección. Una idea sobre la democracia y la libertad que puede ser útil y necesaria incluso aunque todo lo contamine la corrupción, incluso aunque a veces caigamos en el pesimismo y parezca que estamos anclados en el inmovilismo. No es cierto. Los niños que escuchan las charlas y no entienden mientras lloran en brazos de sus madres cada vez tienen más sentido ahí sentados mirando y escuchando la charla, aunque solo sea para que empiecen a escuchar las palabras de los derechos que algún día habrán de disfrutar y defender."

Derechos de la mujer 01

 

Autor: Jorge Burón

Lunes, 03 Julio 2017
Publicado en PROYECTOS

Jorge Burón, alumno de Ciencias Políticas de la UAM, nos comparte su experiencia durante la segunda charla de un ciclo de cuatro sobre Derechos, Libertad y Democracia, desde el punto de vista de la política que realizará con las mujeres beneficiarias de Afrikable, como parte de sus prácticas en el área de empoderamiento de la mujer en Lamu.

"Ayer hablamos de igualdad de género y no sé si nos entendimos. No me refiero al idioma, que también es una complicación porque la traducción simultánea no siempre funciona a la perfección. ¿Cómo se puede hacer de intérprete en una discusión de 20 personas a la vez?. Es complicado, bastante ágil nos sale y bastante nos comprendemos. Per además, creo que es mejor así. A veces me miran después de decir algo y se ríen todas a la vez como diciendo "Ay, pobre, que no se entera de nada". Ni falta que hace, ¿no?. ¿Qué les voy a enseñar yo sobre sus vidas? ¿Sobre sus maridos? ¿Sobre los hombres?.

Las veces que conseguimos seguir un diálogo fluido inglés-swahili, fue ahí cuando no nos entendimos mucho: "¿Qué desigualdad? Claro que somos distintos. ¿Y qué? ¿Cuál es el problema?. Cada uno cumple una función, ocupa su rol, aporta unas cosas y recibe otras". ¿Y si es cierto? Pero a veces, muchas veces, no parece serlo. Si la mujer encuentra trabajo es frecuente que el marido deje el suyo y se dedique a la vida contemplativa, ¿para qué va a trabajar si ya lo hace ella?. Un hombre que no encuentra mujer, rapta a una, la viola tres días y la suelta, pero ¿quién la va a querer ahora mancillada?. Así que pide su mano y la casan. Si un matrimonio se divorcia, el marido desaparece; olvídate de la ayuda económica, ahí se queden la mujer y los niños como buenamente puedan, y tampoco el Estado ayuda demasiado a que se cumpla la obligación de manutención.

No todos hacen esto, no todos son así pero estas historias son testimonios de ellas. Alguna de ellas lo ha vivido, y muchas más fuera de Afrikable, y otras que lo vivirán. Así que la vida no parece igual para todos, ¿y sin embargo ellas no lo ven?

Igualdad 01

O quizá no saben qué tienen que ver. Pero a diferencia de nosotros, que creemos saberlo todo y en realidad somos igual o más ciegos, ellas sí escuchan, ellas sí quieren aprender a mirar. Ellas, estas mujeres, tienen la mente abierta de verdad, que no significa saber muchas cosas como creemos en nuestro mundo occidental, sino querer aprender muchas cosas. Vaya si tienen la cabeza abierta. Justo antes de acabar, cuando no parecía que fuéramos a encontrar un punto de unión, de nuevo ellas lo salvaron y me dijeron: "Pero a ver, ¿cuáles son esos derechos que no tenemos? ¿Qué cambiaría esa libertad que deberíamos poseer? ¿Qué es eso de los derechos de la mujer?. No los conocemos. Cuéntanos esos derechos, queremos saber cuáles son, háblanos de ello y a lo mejor estamos de acuerdo". Cuánto me están enseñando y qué poco puedo darles yo. Pero al menos tenemos eso, aunque cueste conseguimos entendernos, porque ellas tienen la mente abierta y me la abren a mí

Así que la semana que viene lo seguiremos intentando, esta vez hablando de esos derechos que quieren ver pero que no conocen y esas injusticias que viven y que igual un día, para ellas, para sus hijas, para su sociedad puedan cambiar. Desaparecer.

 

Autor: Jorge Burón

Lunes, 19 Junio 2017
Publicado en PROYECTOS

Jorge Burón, alumno de Ciencias Políticas de la UAM, nos comparte su experiencia durante el primer taller de un ciclo de cuatro sobre Derechos, Libertad y Democracia, desde el punto de vista de la política que realizará con las mujeres beneficiarias de Afrikable, como parte de sus prácticas en el área de empoderamiento de la mujer en Lamu.

"Entré nervioso en el aula de la charla media hora antes de la hora para preparar mi introducción en swahili traducida por Khadija. Apenas cinco frases, pero muchas no hablan inglés y me parecía un mínimo gesto aunque después siguiese en inglés con Khadija como intérprete.

¿Con qué empiezo? ¿Les hablo de las instituciones políticas de Kenia para situarnos? ¿Hablamos directamente de las elecciones del 8 de agosto? ¿Les pregunto qué piensan de los derechos de su constitución?. Después de una presentación de qué significa tener derechos, ser libres y vivir en democracia no sabía qué hacer. Hasta que empezó, y entonces lo hicieron ellas.

No hizo falta más que preguntarles por sus preocupaciones: todas educación y sanidad. Alguna seguridad, alguna igualdad para la mujer. Khadija solo corrupción. Ese es el problema de aquí y ella lo sabe; sabe muchas cosas. De qué sirve una constitución o votar si todos roban, si muchas mujeres siguen siendo maltratadas y violadas, si la policía solo funciona para los que pagan la mordida y para los demás es incluso un peligro.

Taller Derechos 01

Y entonces ellas tomaron definitivamente el mando. Discutían, gritaban, refunfuñaban, se reían con resignación. Yo no entendía nada porque hablaban en swahili, pero entendía todo. Hablaban de política y derechos, muchas de ellas por primera vez.

El primer día de charlas descubrimos que la democracia no es solo votar. Que democracia, como ellas decían, significa ser libres. Democracia es saber qué derechos tenemos y exigirlos cuando no nos dejan ejercerlos. Es seguir luchando por lo que merecemos en vez de resignarnos. Es discutir de nuestros problemas y soluciones. De la sociedad que tenemos y de la que queremos.

Al final les pregunté qué querían discutir en la sesión de la próxima semana: Constitución, instituciones, derechos de la mujer... Todas, sin excepción, derechos de la mujer. Está claro que saben lo que quieren.

El primer día de charla y ya he aprendido más de política, democracia y sociedad; de lucha, esperanza, resignación y progreso que en toda la carrera. Espero que me sigan enseñando y que al irme ellas sientan que pueden llevar a cabo eso que quieren. Eso que tienen tan claro."

 

Autor: Jorge Burón

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