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TESTIMONIOS COMERCIO JUSTO

testimonio-rukija-bakariRukija Bakari lleva colaborando en el proyecto de Afrikable muchos años. Trabaja como costurera en el grupo textil, Jimudu. Antes se ganaba la vida yendo por las casas ofreciéndose para limpiar y cocinar. A veces conseguía trabajo, a veces no. Tiene 6 hijos y cuando su marido la abandonó tuvo que afrontar sola la educación y alimentación de todos sus hijos. Conseguía a duras penas enviar a su hijo mayor a secundaria, pero los dos menores en edad escolar estaban sin escolarizar. Ahora los dos están listos para ir a primaria el año que viene, y los tres mayores están ya en secundaria.

“Me gusta mucho mi trabajo, saber que todos los meses tendré mi salario me ayuda a planificar mis gastos. Ahora en las tiendas confían en mí, puedo pedir prestado porque saben que a final de mes les pagaré. En el futuro me gustaría montar algún tipo de negocio con el que complementar mi sueldo. Con una familia tan grande es difícil poder ahorrar, aún no lo he conseguido.”

 


testimonio-khadija-hassanKhadija Hassan trabaja en Afrikable desde los inicios. Tras varias promociones, en la actualidad es la Directora del proyecto en Lamu. Después de que su marido la abandonara a ella y a su hija, fue a vivir con sus padres. Como pudo estudiar secundaria, trabajaba a veces como secretaria escribiendo cartas y facturas, jornadas de 11 horas por a penas un euro y medio al día.

 

“Son muchas las mejoras en mi vida desde que trabajo en Afrikable. Ahora puedo enviar dinero a mi familia regularmente y mi hija puede ir al colegio. Estoy aprendiendo mucho, tanto a nivel de gestión de la organización, como liderando las reuniones. También estoy aprendiendo informática, algo que me gusta mucho! En los comienzos de mi trabajo en Afrikable dormía en el suelo de la casa de mi tía. Mi sueño sería comprar mi propio terreno y poder construir una casa de piedra. Aún me queda mucho camino, pero me he abierto una cuenta bancaria donde he empezado a ahorrar un poco cada mes.”

 


testimonio-fatuma-boruFatuma Boru empezó a ver mejoras en su vida al poco tiempo de comenzar su trabajo en Afrikable. Pertenece al grupo de reciclaje, Lamu Recycling Solutions, y durante la producción de sandalias ocupa el puesto de ayudante de zapatero debido a su gran habilidad. Le gusta aprender a leer y a escribir y aprender cosas nuevas en su trabajo. Pero lo que más le gusta es tener independencia económica.

 

“Antes tenía que esperar a que mi marido trajera dinero a casa. Él no tiene trabajo estable y a penas traía para comer. Cuando pasaba por las tiendas veía cosas que quería comprarme para mí o mis hijos, pero no podía porque mi marido no me daba el dinero. Ahora tengo mi propio sueldo, y si veo algo que me gusta o que necesito lo compro directamente.”

 

 


testimonio-fatuma-hassanFatuma Hassan trabaja en Afrikable desde sus inicios. Su vida antes era muy dura, su marido la abandonó durante su último embarazo dejándola sola y enferma al cuidado de sus otros 6 hijos menores. Se ganaba la vida vendiendo leña, con lo que solía ganar unos 50 céntimos de euro al día. Ninguno de sus hijos podía ir a la escuela. Ahora puede pagar las tasas de la escuela y alimentarlos bien. Sus dos hijas mayores, de 15 y 17 años, están casadas y son madres ya; ahora para sus hijas menores quiere una vida mejor, quiere que sigan estudiando y vayan a la universidad.

 

“Aún recuerdo cuánto me costó aprender a coser a máquina… Creía que nunca lo conseguiría, pero aquí todos en Afrikable me apoyaron y al final conseguí aprender. Ahora puedo coser cualquier producto de la tienda y también ropa para mis hijos”

 

 


testimonio-mariamu-thomasMariamu Thomas trabaja en Afrikable desde hace muchos años. Su vida antes, comenta, no era tan mala. Hacía brazaletes y los vendía en el mercado. A veces ganaba mucho y a veces poco, pero podía sacar unos 40€ al mes. Su marido tiene otra casa en Amboseli, y cada año se turna a sus esposas para vivir con ellas en Lamu. En Amboseli la vida es muy dura, pero desde que trabaja en Afrikable y puede llevar dinero a casa, su marido le permite quedarse en Lamu todo el tiempo. Ve grandes cambios en su vida, ahora gana una media de 150€ al mes, tiene un salario fijo que cobra también cuando está enferma, a diferencia de cuando trabaja por su cuenta.

 

“Lo que más me gusta son mis clases, donde aprendo a leer y a escribir. Antes no sabía y pensé que nunca aprendería. Ahora tengo 40 años y ya puedo llamar por teléfono sin tener que pedir ayuda”

 


testimonio-betty Cuando Betty era pequeña sus padres se divorciaron. Sus hermanos mayores se fueron con el padre y ella se quedó con su madre. Su madre siempre estaba enferma y frecuentemente tenía que dejar la escuela para asistirla. Con 9 años decidió dejar la escuela y buscar trabajo como asistenta doméstica para poder llevar dinero a casa.

Con 15 años conoció al que poco después fue su marido, pero su relación no funcionó... el dinero no llegaba a casa, la maltrataba, y al quedarse embarazada decidió irse de casa para poder darle a su hijo un futuro mejor. Con 16 años su amiga le enseñó a hacer las decoraciones multicolores de las sandalias. Recorría a diario los talleres por si había trabajo y podía hacer algún par. Si no, buscaba a quien pudiese lavar la ropa. Si no encontraba nada, ese día no comían.

 

Betty es muy buena trabajadora, saca adelante mucho trabajo por lo que gana un buen salario en Afrikable. Desde que está en el proyecto su vida ha cambiado radicalmente: puede enviar dinero a su madre, ha solicitado su DNI y en cuanto lo tenga quiere abrir una cuenta de ahorro para ella y otra para su hijo. No querría que su hijo sufriera lo que ella ha sufrido en la vida. Betty tenía solo 18 años cuando comenzó a trabajar en Afrikable.

 


testimonio-mama-madinaMama Madina no recuerda cuantos años tiene, más de 60 dice. Ha tenido 10 hijos pero dos han muerto ya. Nos comenta que nadie contrataría a alguien de su edad, y mucho menos a una mujer que además no sabe ni leer ni escribir.

Está muy contenta con el nuevo proyecto de sandalias porque ve que su trabajo es importante. Ella se encarga de aplicar el pegamento a las piezas, del teñido y de aplicar la cera para pulir y sacar brillo a las sandalias.

Con el salario que gana puede llevar comida a casa y comprar las medicinas de su marido enfermo. También le permite pagar la escuela de sus hijos e incluso poder enviar a uno de ellos a secundaria.

 

 


testimonio-raliaRalia tiene 6 hijos. Recuerda que hace tiempo su marido le dijo que tenía 60 años, no sabe cuántos tendrá en la actualidad. Era el mejor amigo de su padre y cuando éste enviudó su padre la ofreció a ella como esposa. Tenía tan solo 15 años. Su marido es un buen hombre, no les pega ni a ella ni a sus hijos, y tenía un trabajo como vigilante con el que ganaba 50 euros al mes. No les daba para mucho pero al menos podía comer algo todos los días; hasta que contrajo una infección ocular que le hizo perder la visión por completo, y ahora toda la familia depende de ella.

Ralia comenzó en Afrikable en el grupo de reciclaje hace ya unos años. En Afrikable ha aprendido a leer y a escribir, y es una persona muy trabajadora y habilidosa, hace bien cualquier cosa que se proponga. En el proyecto de las sandalias ocupa una posición que sólo los hombres en Kenia tienen, se encarga de dibujar y cortar las distintas piezas de la sandalia y luego de ensamblarlas. Como primera mujer zapatera de Kenia se siente muy contenta y muy orgullosa. Nosotras también lo estamos de ella.

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SOBRE AFRIKABLE

Afrikable es una organización sin animo de lucro española, inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con número 1/1/594088 y en el Registro de Organizaciones no Gubernamentales de Desarrollo de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) con número 2033.

 

En Kenia nuestra asociación se llama Afrika Able Organization y está inscrita en el NGO Coordination Board de Kenia, con número 10976.

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